La Argentina y el MERCOSUR
“La crisis más paralizante es no saber por donde comenzar”

Por Lic. María Elsa Coronel Calvet para AduanaNews

 

Mientras en la segunda mitad de los ochenta la integración con Brasil recibe relativamente poca atención, esto no ocurre en los años noventa, cuando el tema pasa a primer plano. Existe, al mismo tiempo, un consenso alrededor de la conveniencia del Mercosur para la economía argentina por parte de analistas de distintas corrientes de pensamiento, ayudado por un contexto de éxito en el proceso de integración, al menos en el plano comercial y de inversiones, y que concitaba a uno de los más importantes lineamientos de la política exterior argentina.

Sin embargo, la crisis de 1997 y en especial la devaluación del Real, en 1999, dio impulso para que ese consenso respecto al Mercosur, se rompa. Así, toman fuerza en el sector político y empresarial, temas tales como el reducir la “Brasil dependencia”, los riesgos de tener un socio “imprevisible” y con dificultades para equilibrar las cuentas fiscales, el mayor “nacionalismo de Brasil” y la consiguiente mayor despreocupación por el efectos de sus decisiones sobre sus socios, etc. Se gestiona, una serie de opiniones respecto a su continuidad, un cambio de las reglas de juego -escencialmente mayor coordinación de reglas intra-bloque- y las que apuntan a una temporaria reversión de la liberalización comercial intrazona considerando los grandes desequilibrios actuales.

Este escenario se complica aun más en términos políticos y económicos después del atentado a las Torres Gemelas y el Pentágono, el pasado 11 de septiembre. La recesión mundial complica la inestabilidad política y económica de la Argentina a tal punto, de amenazar en estos días con caer en el “default”. Frente a ello, Brasil busca una estrategia exitosa para diferenciarse y disminuir las posibilidades de que tal default lo pueda acarrear. Esto hace que la situación comercial entre los mayores socios del Mercosur se torne más difícil y en consecuencia, sus controversias se acentúen.

El Mercosur es, en opinión del autor de este artículo, un proyecto estratégico para la Argentina que, hasta ahora, ha merecido de parte de los economistas y el gobierno, una escasa voluntad por adoptar una estrategia de largo plazo que deje de lado la política pendular de los últimos años y dar cabales muestras de capacidad para operar también con otras economías más abiertas e insertas en el actual fenómeno de la mundialización cuya historia es larga y de lejanas raíces.

En esta realidad cuya novedad es la alarmante ausencia de valores, la Argentina no tiene (ni aun el más poderoso de la tierra) otro camino que relacionarse con el exterior. El aislacionismo ya no cabe. Por lo general para alcanzar una integración, los vecinos son lo más recomendable. Respecto al Brasil, sabemos de su pretendida posición de liderazgo, la cual a nuestro entender, debería necesariamente tornarse más responsable y previsible para armonizar la relación comercial. Sin embargo, consideramos tal pretensión podría ser negociada con la Argentina, una vez que Brasil finalice su elección presidencial, en el año 2002.

Ello no implica que la Argentina no pueda buscar otros socios que también se encuentran en su cercanía. Una estrategia comercial y política inteligente nunca dejaría de mirar horizontes como el Africa, el cercano Oriente, la India, América Central, el resto de la América del Sur y por supuesto, el mercado chino.

En razón de lo expuesto, si la Argentina quiere que la escuchen en el exterior, se le sugiere que se esfuerce en alcanzar un pronto entendimiento político e intersectorial “más solidario” que brinde la seriedad institucional necesaria y un claro lineamiento de su política exterior. Somos un país formidable, pero el problema es que lo ignoramos.

María Elsa Coronel Calvet
Licenciada en Ciencias Políticas Fundación Novum Millenium