El cruce de opiniones de las divergencias
entre
el Ministro Cavallo y el Canciller
Rodríguez Giavarini, fueron ecos de la prensa inquietando la ausencia
de declaraciones claras por parte del Gobierno y que a partir del nuevo
rumbo mundial que denotan los hechos sucedidos el 11 de septiembre de
2001 imponen la necesidad de una definición.
El
viejo método de probar la reacción de los demás antes de decidir, tan
usado en política desde tiempos inmemoriales, parece estar detrás de
las declaraciones y desmentidas que se sucedieron en los últimos meses
alrededor del posible acuerdo bilateral con los Estados Unidos de América,
el ALCA y el Mercosur.
La primer carta la jugó Peter Romero,
encargado para América Latina del Departamento de Estado del país del
norte, que propuso al presidente Fernando de
la Rúa negociar un acuerdo bilateral de libre comercio. Inmediatamente,
surgieron reacciones dispares en el seno del gabinete nacional que,
a simple vista, se dividió en dos grupos detrás del ministro de Economía
Domingo Cavallo y del canciller
Adalberto Rodríguez Giavarini.
Alentados por motivaciones diferentes, ambos funcionarios parecieron
ubicarse en veredas enfrentadas. Cavallo, movido por necesidades económicas,
apoyó inicialmente la posibilidad del acuerdo bilateral con la administración
de George W. Bush. Por su parte,
atento a condicionamientos de orden diplomático, Rodríguez Giavarini
defendió a capa y espada los compromisos asumidos con el Mercosur que
incluyen la entrada conjunta en la Asociación de Libre Comercio de las
Américas (ALCA).
La prensa se hizo eco del cruce de opiniones y de la ausencia de declaraciones
claras por parte del gobierno. Al mismo tiempo, se publicaban rechazos
completos al acuerdo y adhesiones a la posibilidad de negociar directamente
con los Estados Unidos. Cancillería, con el apoyo del Poder Ejecutivo,
negaba cualquier posibilidad de discusión fuera del Mercosur. Economía
no descartaba ningún camino.
Los protagonistas
La declaración de Peter Romero no fue inocente ni casual. Sorprendió
a los funcionarios argentinos que habían discutido la oferta en la más
absoluta reserva y aceleró la toma de posturas en el seno del gabinete
nacional, desnudando las grietas que existen con respecto al Mercosur,
especialmente en la relación con el Brasil. Si bien Romero aclaró que
"no se trata de que queramos romper el Mercosur, sino que queremos tener
un foro para el diálogo", Estados Unidos incentiva las diferencias entre
los socios para evitar la negociación en bloque con el Mercosur en el
seno del ALCA y aislar a Brasil para quebrar su resistencia a la integración
hemisférica.
Domingo Cavallo, ante la posibilidad de seguir fortaleciendo las relaciones
con EEUU, no dudó en apoyar la negociación bilateral, aunque siga siendo
un defensor del Mercosur más allá de los recelos que le provoca la "impronta
imperialista" del Brasil. Lo que el ministro de economía busca con sus
afirmaciones son posibilidades. Adepto a las alternativas, evita por
todos los medios sentirse atado a un solo camino. Como en el ámbito
político lo hace su partido manteniendo la independencia a la espera
de ofertas de negociación y alianzas, Cavallo fabrica opciones que le
permitan decidir con menos presión.
El canciller Rodríguez Giavarini, admirador de los Estados Unidos desde
su temprana juventud como alumno en la academia militar de West Point,
es uno de los radicales que más han aportado para hacer crecer la relación,
tanto con la actual administración como con la de Bill
Clinton. Sin embargo, respetuoso de los acuerdos diplomáticos,
asumió el compromiso de proteger el tratado firmado con Brasil, Uruguay
y Paraguay, especialmente porque aspira a mantener la fuerza que se
desprende de la unión entre brasileros y argentinos, el mercado productor
de alimentos más grande del mundo. Más allá de razones formales, Rodríguez
Giavarini siente que realizar un acuerdo con los Estados Unidos a expensas
de debilitar demasiado el Mercosur equivale a dar un salto al vacío,
situación a la que es poco afecto.
A su turno, el presidente Fernando de la Rúa apoyó la postura de la
Cancillería, quizás en contra de sus propias inclinaciones. Algunos
analistas infieren, incluso, que tanto de la Rúa como el jefe del Gabinete
de Ministros, Chrystian Colombo,
estarían más inclinados a coincidir con Cavallo, aunque se esfuerzan
por mantener el rumbo encarado por la diplomacia argentina. El Poder
Ejecutivo enfrenta también el problema que representan sus socios en
la Alianza. Raúl Alfonsín, líder
histórico de la UCR, detesta la posibilidad de perjudicar al Brasil
en beneficio de los Estados Unidos, debilitando al Mercosur que creara
durante su gobierno junto al ex-presidente brasileño José
Sarney. El otro aliado, el Frepaso, quizás influído por cuestiones
ideológicas, está más cerca de Alfonsín que de Cavallo.
Por su parte, dos de los socios del Mercosur (Brasil y Uruguay), han
tomado posturas diferentes.
El gobierno brasileño, encabezado por Fernando
Henrique Cardoso, ha sido muy claro en su postura de no negociar
en forma bilateral con otros países e incluso impedir que otros integrantes
del tratado sudamericano puedan hacerlo. El titular del Poder Ejecutivo
del Brasil aseguró que su país tiene la vocación necesaria para integrarse
en el ALCA junto a los otros socios del Mercosur, pero aclaró que no
lo harán con las actuales condiciones que propone la Casa Blanca. Objetan,
principalmente, que los temas que interesan a los norteamericanos integran
la agenda de la Asociación de Libre Comercio de las Américas, pero que
los asuntos que importan a los miembros del Mercado Común de América
del Sur deben ser discutidos, según los funcionarios estadounidenses,
en la Organización Mundial de Comercio. Un importante representante
de la diplomacia brasileña, en una altisonante demostración de seguridad,
declaró que "Brasil es un país pragmático. No es cierto que nunca negociará
este asunto con los Estados Unidos, pero nunca lo hará en las actuales
condiciones. Recuerden esto: los Estados Unidos cambiarán las condiciones,
tarde o temprano".
En contraposición, Uruguay ya inició una negociación preliminar con
los Estados Unidos.
Las desmentidas
Pasada la tormenta inicial de declaraciones los protagonistas decidieron
bajar los decibeles y, vistas las reacciones, reposicionarse y analizar
la dirección de los próximos pasos.
Desde Washington, un comunicado oficial del Departamento de Estado aclaró
que "la administración Bush no ha propuesto ningún acuerdo bilateral
de libre comercio a ningún país de América Latina; un acuerdo de este
tenor está siendo negociado con Chile, pero fue propuesto por la administración
Clinton", aunque no desmintió que haya existido un sondeo como el que
planteó a la prensa Peter Romero. El mismo Romero aclaró que en la reunión
que mantuvieron Fernando de la Rúa y George W. Bush "tocamos el tema
y la posibilidad quedó abierta para dentro de uno o dos años" ante la
eventualidad de que fracase el ALCA, ya que "a los argentinos les interesa
primero avanzar con la Asociación de Libre Comercio de las Américas".
Igualmente, Bob Zoellick, encargado
de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos, aseguró
que tiene como prioridad avanzar con el ALCA, aunque advirtió que quedan
abiertas las puertas para arreglos bilaterales en América Latina si
Brasil no avanza hacia el ALCA al ritmo que satisface a Estados Unidos.
Demostración de ello es el ofrecimiento que realizó en abril al gobierno
uruguayo de crear una comisión de comercio que podría convertirse en
el primer paso para llegar a un acuerdo bilateral.
Sin embargo, Alberto Volonté, embajador
uruguayo en Argentina, expresó en declaraciones al diario La Nación
de Buenos Aires que "esa información es fruto de una confusión de Romero",
al tiempo que reconoció las negociaciones con Washington para crear
una comisión de seguimiento de las relaciones entre los dos países "como
la que tiene Brasil con Estados Unidos". Y agregó que "un acuerdo bilateral
sería abdicar del Mercosur, y Uruguay es un fiel cumplidor de sus compromisos
con el bloque".
Mientras tanto, el Poder Ejecutivo argentino cerró filas tras la postura
de la Cancillería, aunque con algunos matices.
Domingo Cavallo, durante una conferencia de prensa, se quejó de que
sus afirmaciones fueron malinterpretadas. Cuando aseguró que el país
no debía "dejar de lado la posibilidad de llegar a otros acuerdos de
libre comercio con otros países en forma bilateral" no se refería específicamente
a la Argentina sino al Mercosur (tomado como unidad, en un esquema de
"cuatro más uno") y a los Estados Unidos. "Yo ya he dicho que las naciones
que estamos en el Mercosur no debemos desaprovechar este plano de posibilidades
que nos da la negociación bilateral. Por lo tanto, Argentina va a insistir
en el ámbito del Mercosur para que, además de la negociación del ALCA,
avancemos en la posibilidad de una negociación bilateral con Estados
Unidos. Hemos acordado todos los integrantes (del Mercosur) que individualmente
no vamos a llevar adelante ninguna negociación bilateral", aclaró el
titular de Hacienda.
Extrañados por la reacción de Cavallo de modificar sus propias declaraciones,
algunos creen ver detrás de esta actitud una medida "disciplinaria"
por parte del presidente Fernando de la Rúa a instancias de Rodríguez
Giavarini, quien habría recordado lo perjudicial que es para el país
demostrar posiciones divergentes sobre la integración regional. Apenas
llegado al país, Cavallo se reunió con de la Rúa por espacio de 40 minutos
y después rompió el silencio ante la prensa. Era el momento de hacer
aclaraciones: "con el Canciller trabajamos juntos, formamos un gran
equipo. Dije lo mismo que él, pero me malinterpretaron".
Desde Cancillería se mantuvo la postura pro Mercosur - ALCA, aunque
se abrió la posibilidad de negociaciones con Estados Unidos, siempre
y cuando se respete el esquema "cuatro más uno". De hecho, en la segunda
jornada del seminario organizado en el Departamento de Estado de EEUU
por el Consejo de las Américas para promover el diálogo con América
Latina, el Canciller argentino tomó una posición coincidente con la
brasileña, que plantea dudas con el ALCA ante la sospecha de que los
Estados Unidos no abran los mercados en todos sus sectores ni acaben
con las barreras comerciales no arancelarias. Es importante destacar
que ésta fue la primera vez que Rodríguez Giavarini se alineó con la
postura del Brasil en un foro norteamericano.
Tras la tormenta
Pasado el cruce de declaraciones, se intentó "lavar" la imagen del gobierno.
El jefe de Gabinete dio por cerrada la disputa en su exposición ante
el Senado de la Nación: "hubo una interpretación equivocada (de las
palabras de Cavallo). No existen dos posturas".
Pero más allá de sonrisas formales, desde ambas posturas se seguirá
trabajando para acercarse al logro de objetivos que definan el rumbo
futuro del comercio internacional argentino y la integración territorial.
Desde el Palacio de Hacienda, se deja traslucir lo ventajoso que sería
lograr acuerdos con Estados Unidos en materia comercial como respaldo
para la economía argentina. Aclaran, además, que negociar en forma bilateral
con EEUU no implica necesariamente romper ni debilitar el Mercosur,
o cerrar la posibilidad de concreción del ALCA. Tienen por delante la
difícil tarea de convencer a propios y extraños. Brasil quiere un Mercosur
monolítico, condiciona el ingreso al ALCA y niega la negociación bilateral.
Estados Unidos no ve con entusiasmo la negociación con el Mercosur como
bloque dentro del ALCA y privilegia la negociación bilateral a la Asociación
de Libre Comercio de las Américas. Uruguay declara su fe incondicional
en el Mercosur mientras negocia con Washington acuerdos que podrían
desembocar en negociaciones de comercio bilateral. El gobierno argentino
se disciplina detrás de sus compromisos, pero muchos ansían lograr acuerdos
directos con la administración Bush.
Mientras tanto Cavallo sigue avanzando. Algunos operadores y analistas
de comercio exterior ven en el traspaso de la AFIP al Ministerio de
Economía, DGA incluida, un arma poderosa del ministro para inclinar
el comercio hacia los Estados Unidos, lo que también representaría una
potencial ventaja en su cruzada contra la subfacturación, ya que el
control del tráfico desde y hacia EEUU permite controles más seguros
que los países limítrofes.
Igualmente, muy a pesar de Cavallo, la posibilidades de acción quedan
supeditadas a la voluntad del gobierno brasileño. Si bien Argentina
va a presionar en el seno del Mercosur para que se logre un acuerdo
bilateral con Estados Unidos según el esquema "cuatro más uno", muchos
sospechan que la decisión final, por peso y volumen, será del Brasil.
Quienes pugnan por conseguir un acuerdo bilateral con Washington saben
que han perdido una gran oportunidad, especialmente porque a partir
de junio empezará a regir una cláusula que impide a los socios del Mercosur
rubricar tratados de comercio por separado.
De todas maneras, tanto la diplomacia como algunos integrantes del cavallismo,
coinciden en lo peligroso que sería desafiar a un socio de la importancia
del Brasil, destino de un tercio de las exportaciones argentinas.
Incluso, en sorpresivas declaraciones al diario La Nación de Buenos
Aires, una fuente muy cercana a Domingo Cavallo asumió que "los acuerdos
internacionales no se rompen sin consecuencias".
TRAS EL NUEVO CONTEXTO MUNDIAL
La disputa no se ha terminado, aunque a partir de los sucesos últimos
producidos el 11 de septiembre de 2001, DENOTAN UN CLARO SENTIDO DE
LA NECESIDAD DE DEFINICIÓN Y QUE NI DESDE EL CONTEXTO INTERNO DEL PAIS,
COMO DEL MERCOSUR, ANTE LA NUEVA POLÍTICA CLARA DEL GOBIERNO BUSCH,
es claro que SE DEBE APOSTAR A LA INTEGRACIÓN CON LOS EEUU, sin que
ello, deba desproteger el MERCADO COMUN DEL SUR, por el contrario, seguramente
podría actuar como efecto propio de fortalecimiento de éste en un estado
de transición que tan necesario resulta.-