Así como un producto tangible, comercializado por los canales convencionales,
merece una clasificación en base entre otros a su especie, oportunidad
de consumo, material constitutivo y atributos, un producto potencialmente
comercializable por canales virtuales merece asimismo una clasificación
en virtud de los términos de su potencialidad comercial.
Por el momento no todos los productos son potencialmente comercializables
desde una plataforma ya que existen muchos en que los clientes, aún
en contra de factores como el tiempo de entrega o el precio, privilegian
el poder tocar, ver, oler o sentir el producto físico en sus manos
antes de decidir su compra.
Por ello sería conveniente ensayar una clasificación de los productos
a los fines de su posible comercialización electrónica estableciendo
cuatro estadios de clasificación, correspondiéndole el primero a todos
los productos indiferenciados o con características técnicas perfectamente
definidas e inalterables que permitan su perfecta identificación sin
la necesidad de observar físicamente su existencia.
En este capítulo podemos situar la gran mayoría de los productos básicos,
los commodities, y aquellos productos de producción masiva seriada
de relativo bajo costo unitario.
Un segundo capítulo puede incluir a aquellos bienes que, si bien pudieren
tener una producción masiva tienen entre si pequeñas diferenciaciones
a partir de alguno de sus atributos, que puede llevar al comprador
a preferir la búsqueda personal en canales físicos. Así podemos clasificar
aquí a los libros (misma obra y autor pero de diferente edición, o
mismo género y diferentes autores), automóviles que no obstante ser
seriados cada vendedor agregará atributos intangibles que no existían
en la unidad al salir de la terminal.
Un tercer capítulo incluirá a aquellos bienes que la subjetividad
de los valores adquiere una máxima relativa importancia ante el comprador
que necesita la presencia física, su prueba, uso o degustación como
paso previo a la decisión de compra.
Este capítulo podría comprender la vestimenta en todos sus aspectos,
las unidades funcionales de vivienda, mobiliario y todo aquello que
por su talle, medidas, colores y sensaciones pueda influir en la satisfacción
del consumidor.
El último capítulo corresponde a los bienes que, aún siendo seriados
en su producción, adquieren una calidad variable o de alta diferenciación,
como puede ocurrir con productos comestibles frescos, obras de arte,
elementos usados.
Habrá ya supuesto que algunos de estos capítulos tendrán mas chance
que otros en el e-Commerce o comercio electrónico o carrito de compras,
lo cual no quiere decir que las partes no puedan continuar y cerrar
su acuerdo virtualmente mediante el e-Business.
Lo importante además de saber cuales son los productos potencialmente
comercializables por la web es poder diferenciar todas las herramientas
electrónicas y valernos de ellas según nuestra necesidad, para optimizar
nuestros tiempos y los de nuestros clientes, transmitir la mayor y
mejor información posible para la toma de decisión, y con el objeto
de fidelizar el mercado.
por
el Lic. Carlos Ledesma
foreingaffairs@infovia.com.ar