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ANTE NUEVOS VIENTOS DE REFORMA, SE DEBE DISTINGUIR LO URGENTE DE LO IMPORTANTE;
MAS, SI BIEN LA ADUANA CONTIENE POLITICAS SERIAS, SE ESTA FRENTE
A DOS GRANDES DEFECTOS, LA CICLOTIMIA Y LA FALTA DE PUBLICIDAD

UNA GRAN OPORTUNIDAD

Desde un tiempo a esta parte se viene hablando de la necesidad de una reforma del Estado, y actualmente han surgido nuevas y legitimas expectativas de efectuar la tan ansiada reforma.
En lo que respecta al ámbito aduanero, hemos leído en innumerables oportunidades, la necesidad de mejorar los procedimientos y de fortalecer las funciones esenciales de la Aduana.
Es evidente que la Aduana, como la mayoría del aparato estatal, está en una profunda crisis, situación que viene arrastrando por décadas. Y esa crisis por un lado trae aparejado un peligro pero también una gran oportunidad. Una serie de factores harto conocidos prefiguran el mentado peligro y la expectativa, por ahora eso, de una seria y profunda reforma del Estado, se presenta como una gran oportunidad.

Oportunidad para qué?

En el caso de la Aduana cuando se habla de reforma, se debe hablar necesariamente de fortalecimiento institucional, y en este sentido lo primero que debe fortalecerse es el factor humano. Lo tecnológico debe estar al servicio del hombre y de lo que con su idoneidad puede hacer, lo cual no quiere decir que una adecuada implementación informática, por ejemplo, no resulte importante sino que no se puede hacer hincapié en las máquinas cuando lo humano se encuentra subvaluado.
En mi vida de funcionario aduanero, escuché más de una vez el tema de los premios y castigos. Esta frase aparece como una muletilla o "slogan", y nadie sabe exactamente qué significa y cómo implementarlo. Si bien no soy un experto en Recurso Humanos, mi experiencia de 18 años en la institución me permiten esbozar algunas pautas:
El premio consiste en darle la posibilidad a todos aquellos que tengan el fervor, dedicación, empreño y el sentido de pertenencia (lo que en la jerga futbolística se llama "amor a la camiseta") la posibilidad de participar en los proyectos que tiendan a hacer más eficiente las tareas esenciales de la Aduana. Es decirle al empleado que reúne las condiciones anteriores: "porque vales, te tengo en cuenta. Tu idoneidad le sirve, le resulta útil al país". Jerarquizar al funcionario que lo merezca es esencial, no así la invitación a un retiro voluntario. Ningún país serio ha hecho funcionar el Estado con burócratas y corruptos.
Pero el premio no sólo tiene que ser el reconocimiento sino la capacitación, desarrollar ese "diamante en bruto" y promover su perfeccionamiento. ¿Cuántas veces la República Argentina ha dejado de enviar a funcionario a las reuniones internacionales, según se dice, por falta de presupuesto?
Al valorador, al clasificador, o al verificador, por citar las funciones más esenciales en la Aduana, que en virtud de su conocimiento y pericia le permite al país recaudar millones de pesos ¿Cuánto cuesta pagarle una educación adecuada? (cursos de perfeccionamiento, actualización, etc.)
En cuanto a los castigos los mismos deben perseguir, entre otras finalidades, el del ser ejemplificativos. Y para que ello suceda, el sistema de investigación de hechos que involucra a agentes estatales debe ser ágil y dinámico. Un sumario administrativo que dure varios años y que termine aplicándosele una mínima sanción porque, por citar un clásico ejemplo, los involucrados y testigos ya no recuerdan los hechos motivo del sumario, es sinónimo de impunidad.
Las sanciones deben efectuarse a la luz del día y no ser encubiertas. Esto persigue un doble propósito: el primero por garantía al mismo empleado para que el aspecto disciplinario no sea instrumento de cuestiones personales o arbitrariedades, y, en segundo termino, por el buen funcionamiento de la Organización, habida cuenta que una persona corrupta o sin interés por trabajar no puede ser trasladada permanentemente y perjudicar a otras áreas, sólo porque el funcionario se quiere sacar de encima y le resulte engorroso el sistema del sumario administrativo.
En definitiva se impone un cambio en la cultura laboral, y en este sentido habría que reformular el viejo y conocido adagio por el de "tanto sabes tanto vales" o "tanto empeño pones tanto vales".

Procedimientos

Si tengo un buen funcionario pero tengo procedimientos que en vez de llevar hacia delante las peticiones de los administrados parecen pensados para detenerlas, estamos en un laberinto y sin encontrar el hilo de Ariadna para salir de él.
En efecto, los que están previstos no se cumplen y los que no están no se implementan. Los avances tecnológicos, como se ha dicho, son bienvenidos en la medida en que sean instrumentos de apoyo a dichos procedimientos en la parte técnica, normativa u operativa. Parece que en vez de medios son un fin en sí mismo. La parte operativa y normativa no pueden estar a resultas de que el sistema funcione sino todo lo contrario, lo informático debe estar al servicio no sólo de la organización, sino fundamentalmente, de los administrados.

Lo urgente y lo importante

Por citar otro lugar común, estamos ante una gran oportunidad para distinguir lo urgente de lo importante. ¿Ha podido la Aduana mostrar cuáles son sus políticas importantes? ¿Sobre qué bases se proyecta su actuar? ¿Cuáles son sus fines inmediatos y mediatos? En materia de fiscalización, de valor, de verificación ¿Con qué pautas trabaja? ¿Las conoce el personal, las conoce el administrado, las conoce el país?
No me cabe duda que las hay, y algunas, me consta, mas allá de estar de acuerdo con ellas, son muy serias, pero estamos frente a dos grandes defectos: el primero es la ciclotimia: lo que es importante hoy, mañana no lo es y pasado será urgente, y el segundo la falta de publicidad de las mismas sobre todo aquellas pautas generales, aquellos lineamientos que muestran el norte de una institución mostrando que los intereses que la Aduana defiende no son de un sector, ni producto de los caprichos del funcionario de turno, ni coyunturales sino que son del País, de la Nación esto es, una razón de Estado.
Estas son algunas de las cuestiones que las actuales autoridades pueden y deben meditar. Ojalá que no se desaproveche la oportunidad una vez más.

Dr. Ricardo Torres Brizuela
abogado especialista en derecho aduanero
rtbrizuela@movi.com.ar