En
los últimos años Argentina entendió que debía acotar el camino para
la unión con otros países para ingresar en forma conjunta a la mentada
globalización. En ese sentido, se dio origen al MERCADO COMUN DEL
SUR.
A pesar de ello y a pocos años de su nacimiento, parece necesario
preguntarse si se debe creer en la POLITICA DE REGIONALIZACION fomentada
por la propia globalización.-
Injusto sería responsabilizar de la actual crisis argentina a la apertura
de los mercados, y menos aún a la unión de los Estados con el fin
de ampliar el comercio.
Si bien hay quienes alientan quebrar la política de regionalización
y con ello, la de globalización, se debe ser cauto al momento de emitir
opinión, o efectuar un diagnostico del fracaso de la Argentina; y
mucho mas aún, si se procura culpar de todos los males al proceso
de integración.
Debe recordarse que el Mercosur se pergeñó en la década del ochenta
y se implementa en la década siguiente, convertibilidad mediante,
tequila, devaluación del real y la última crisis de fines de 2.000
que concluyó con el gobierno de De la Rua.-
Si bien parece haber podido convivir con esos acontecimientos, no
significa que se hayan superado los múltiples inconvenientes que plantea
una política armónica de sus componentes.
Por el contrario, conjuntamente con la Argentina, el MERCOSUR se encuentra
en crisis y urge intervenir y reestructurarlo para mantenerlo en pie.-
Las uniones de los Estados, no solo se deben realizar por meros acuerdos
de partes; su éxito depende de políticas consensuadas estables, serias
y uniformes y por sobre todo de un compromiso mutuo de los socios
de estar ausente las apetencias de liderazgo.
Si bien la Argentina y los demás socios del MERCOSUR no erraron en
la elección del puerto, no han podido llegar a destino por haber equivocado
el rumbo.-
Hoy Argentina al igual que Brasil, mantiene una política monetaria
de dólar flotante; pero ello no es el punto que determina el éxito
de los bloques, ni siquiera el éxito de la economía de una nación.
Indudablemente, la regionalización es conveniente, necesaria y hasta
obligada en los tiempos que vivimos, ello es útil solo cuando se piensa
y actúa en forma conjunta.
No sirve un MERCOSUR "brasilerizado" ni tampoco "argentinizado", que
intente imponer un determinado liderazgo.
En este contexto el MERCOSUR debe replantearse, no abandonarse, pues
seguramente será la única opción que Argentina, al menos en la situación
que se encuentra, pueda pretender negociar con fuerza acuerdos comerciales
con diferentes bloques o países de otras regiones.
Por ahora parece al menos correcta la política de relaciones "poligamia"
que pretende llevar a cabo el actual gobierno. Pero ello es o no desde
el MERCOSUR ?
Las definiciones de política internacional en materia económica deben
ser rápidas, en este sentido, si algo puede resultar positivo de la
actual crisis argentina, será que ante la necesidad de iniciar nuevamente
la marcha, se analice con la mayor de las convicciones si queremos
llegar a puerto o seguir a la deriva.