Hace unas pocas semanas el gobierno decidió abandonar la convertibilidad
de $1 = U$S 1.
El argumento de mayor "peso" para tomar esa medida fue que con ello
nuestro país obtendría competitividad, ya que los costos de exportación
medidos en dólares estadounidenses disminuirían, pudiendo así Argentina
exportar más productos, que con la paridad $1= U$S 1 era imposible.
Es verdad que una devaluación "crea una situación de laboratorio", que
indica lo antes dicho, pero esa situación de laboratorio se traslada
a la realidad o hechos?
Argentina ya tiene historia devaluatoria y siempre el resultado ha sido,
en el mejor de los casos una importante inflación, cuando no HIPERINFLACION.
Los niveles de exportación de la Argentina no pasan estrictamente por
una cuestión de sobreapreciación de nuestro peso, sino también por otras
variables y hechos tan o más importante que una sobreapreciación de
nuestra moneda.
Pero antes de comentar lo manifestado en el párrafo anterior me gustaría
hacer algunos comentarios de lo sucedido en el vecino país, Brasil,
a partir de la devaluación del real a principios de 1999.
En el año 1998 las exportaciones totales de Brasil fueron de U$S 51.140
millones y las del año 2000 (recordemos que la devaluación comenzó en
Enero de 1999) fueron de U$S
55.084 millones, lo cual significó un incremento de apenas el 7,7%.
Mientras que en el año 1999, año de la devaluación, las exportaciones
disminuyeron, a U$ 48.011 millones. Sí, debemos destacar que si comparamos
las importaciones del año 1998 con las del año 2000 hay una diminución
de alrededor de U$ 2.000 millones, pasando Brasil de tener una balanza
comercial negativa en 1998 de más de U$ 6000,00 millones, a tan sólo
U$ 600 millones en el año 2000.
Es decir, que post devaluación Brasil más que un importante incremento
de las exportaciones logró casi equilibrar su balanza comercial.
Mientras que, el índice de precios mayoristas en Brasil en los años
1998, 1999, y 2000 creció 1,51%, 28,90% y 12,06%, respectivamente, recordemos
que Brasil devaluó en enero de 1999. En esos mismos años el índice de
precios al consumidor tuvo una variación anual del 1,7%, 8,9% y 6,0%
respectivamente.
Pero Argentina no es Brasil. Nuestro país tiene cultura "verde". El
dólar ha sido por lo menos en las dos últimas décadas el referente como
forma de atesorar.
Este no es un punto menor, y menos lo es aún cuando las propias autoridades
"ataron" nuestra moneda a una paridad fija con el dólar durante una
década.
Puede entonces esperarse que los argentinos respondamos de forma tal
que del día a la noche dejemos de pensar en términos de Dólares?
Pues bien, todo indica que no, basta ver el comportamiento de los pocos
afortunados argentinos que pueden ahorrar, buscando el tan preciado
billete verde.
Los cálculos más optimistas, desde el PEN, pronostican una inflación
del 15% para este año 2002, pronóstico que podremos ver superado en
el primer trimestre, esto nos da un indicio que confirma que Argentina
no es Brasil.
La recesión no es garantía de que ello apaciguará la presión de la devaluación
sobre los precios (provocando inflación). Ya que hemos vivido momentos
de "estanflación" - estancamiento con inflación.
Los brotes inflacionarios han comenzado a verse. Muchos de ellos justificados
por los costos de insumos importados que forman parte del producto final,
cuya sustitución por producto nacional, de poder darse, no lo hará en
el corto plazo. Digo de poder darse, ya que un país no puede fabricar
todo el universo de productos que necesita y de manera competitiva,
pero también la sustitución puede no darse por no tener la capacidad
para hacerla o el mercado sea no muy importante en relación a la inversión
que pueda requerir.
Pero también tenemos el incremento de precios que excede lo anterior
y está marcado por la especulación o por la incertidumbre del costo
de reposición.
Todo ello contribuye a generar inflación.
Si a ello le sumamos que las propias Autoridades Nacionales contribuirán
a agravar la situación al emitir DINERO, las posibilidades de una inflación
que fagocite una parte importante del tipo de cambio del dólar, son
aún mayores.
Pero no sólo con emisión que produce inflación se perjudica esta ventaja
de laboratorio que da un determinado tipo de cambio, también parte de
la ventaja del tipo de cambio, ya ha sido parcialmente fagocitada con
la rebaja de los reintegros a la exportación.
Si consideramos las posibles retenciones a las exportaciones, también
podemos afirmar que los TRIBUTOS SE HAN INFLACIONADO.
A ello debemos sumarle el incremento de las tarifas portuarias que cotizan
a dólar libre.
Por ahora, y sólo por ahora, el salario se perfila como el único componente
del costo de producción que quedaría anclado.
El tipo de cambio, no es la única variable que un empresario analiza
al momento de encarar un proyecto de exportación.
Y esto es así no sólo porque hay variables de más peso, que el precio,
sino porque, sabe que esta situación de laboratorio puede desvanecerse
en el mediano plazo.
Creer que hoy hay un tipo de cambio, que en el corto plazo nos beneficia
y por ello entender que las exportaciones totales del país automáticamente
en forma importante aumentarán es, desde mi humilde punto de vista,
miopía.
De los datos antes manifestados podemos ver que en plena etapa de inicio
de la flotación de la moneda en Brasil - año 1999 - , las exportaciones
medidas en dólares no sólo no se mantuvieron sino que por el contrario
disminuyeron. A ello debe considerarse que Brasil no tenía el resto
de los problemas que tiene nuestro país, por ejemplo, Brasil no estaba
en Default.
Habiendo intentado dejar en claro la razón de mi convicción que devaluación
no es necesariamente sinónimo de mayor exportación, deseo complementar
esto con las siguientes apreciaciones.
EXPORTAR NO ES PARA CUALQUIER EMPRESARIO.
-
La
exportación requiere de una forma de pensamiento empresario particular,
una visión global del negocio, si bien es cierto que los empresarios
argentinos han adquirido cierta práctica al competir localmente
con empresas globales, no es lo mismo cuando uno compite de "visitante".
-
Exportar
implica detectar el mercado objeto, detectar cuáles son las necesidades
que el producto satisface, o mejor dicho, detectar que necesidades
debe satisfacer nuestro producto.
-
Exportar implica hacer los cambios necesarios en el proceso de producción,
encarar inversiones en sistema de estandarización de procesos, cambios
en el packaging, etc.
-
Exportar
implica tener acceso a créditos, y éstos con tasas de nivel internacional.
-
Exportar
requiere de inversión, tiempo y dinero.
Exportar exige cumplir, siempre con: volúmenes, plazos,
calidad, continuidad y no sólo vender capacidad ociosa o sobrestock
no ubicado en el mercado interno.
Por otra parte, como se puede encarar un proyecto exportador SIN
FINANCIACION con tasas al mismo nivel que nuestros competidores
del exterior, es más como se puede exportar sin financiación?.
-
Por
ello, para aquella empresa que jamás ha exportado se les presenta
en este momento una de las variables, el precio, con cierto viento
a favor (por tener costos parcialmente dolarizados y precios FOB
totalmente dolarizados), pero deberá, como mínimo, observar los
puntos mencionados.
Habrá
otras empresas que exportaron en el pasado y podrán tratar de recuperar
mercados que habían perdido por precio, y por último, estarán las empresas
que exportan "normalmente".
Este
último grupo de empresas, que hoy en día están exportando verán tal
vez un incremento en sus pedidos del exterior porque el precio ofertado
en dólares pueda ser mejor, pero también habrá que evaluar si tienen
las espaldas para responder en volumen o plazos de pago, o mejor dicho,
si a pesar de poder dar mejor financiación (que a veces es lo que define
una licitación internacional) no podrá hacerlo por las normas vigentes,
que impiden la libre negociación con el cliente del exterior los plazos
de pago.
Por
todo lo manifestado y otros puntos que por extensión no he mencionado,
me parece una visión MIOPE EL PENSAR QUE UNA DEVALUACION PROVOCARA UNA
EXPANSIÓN O UN IMPORTANTE INCREMENTO DE LAS EXPORTACIONES POR SI SOLO.
por
Marcelo E. Cafferata
mcafferata@netizan.com.ar
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