ADUANANEWS CONTACTO AL MINISTRO DE ECONOMIA
ROBERTO LAVAGNA, QUIEN BRINDO IMPORTANTES ASPECTOS SOBRE LA COYUNTURA
ACTUAL; LAS EXPORTACIONES; LAS PERSPECTIVAS DEL AÑO 2003; EL
ALCA; LOS ACUERDOS FIRMADOS RECIENTEMENTE; LA DEVALUACION Y SUS EFECTOS;
ENTRE OTRAS CUESTIONES
De esta forma, en exclusiva
el Ministerio de Economía, Roberto Lavagna interiorizo a AduanaNews
sobre importantes aspectos que hacen al Comercio Exterior de la República
Argentina.
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El Ministro Lavagna
respondió a AduanaNews |
Así, en cuanto ¿Cómo imagina el desarrollo
de las exportaciones argentinas para el año 2003
?, el Ministro señaló: El
Gobierno ha venido trabajando durante este año en el diseño
y la implementación del Plan Estratégico Productivo
Nacional, en el que las exportaciones son un componente decisivo pero
integrado con la recuperación en el corto plazo y con las exigencias
de modernización y de asegurar condiciones más permanentes
de crecimiento, en el mediano y largo plazos. Desde ya pensamos que
las exportaciones van a crecer significativamente en 2003, como lo
planteamos en el proyecto de presupuesto enviado al Congreso Nacional,
en el que estimamos un aumento en las ventas externas en términos
reales de 5,2% con respecto a las de este año. Pero lo más
importante es que aplicamos una visión estratégica,
de futuro, en un sector en el que en los últimos 35 años
no se dedicó un gran esfuerzo, tanto en el país como
en la región, pese a que se ha contado con condiciones favorables
en términos generales. Nuestro país no sólo necesita
aumentar las ventas al exterior. Hace falta, entre otras cosas, diversificar
productos y mercados, y desarrollar planes estratégicos para
sumar al perfil exportador bienes industriales, agro industriales
y de servicios, en ramas en las que existen ventajas comparativas
y competitivas. Es necesario también integrar la producción
de partes, piezas e insumos con la comercialización, desarrollar
un mercado interno activo y exigente, servicios con calidad y precios
competitivos, recursos humanos bien capacitados e infraestructura
apropiada. Además, las condiciones cambiarias deben ser flexibles,
para evitar que los aumentos de productividad se conviertan en pérdidas
de competitividad, por la sobrevaluación excesiva de la moneda
nacional; y también deben ser adecuadas las estructuras de
financiamiento, regulaciones e impuestos. En estos meses el Gobierno
firmó tres acuerdos por ventas al exterior muy importantes
para la industria automotriz, con Brasil, México y Chile, que
abren posibilidades de exportar más de 150.000 autos anuales.
Además, se firmó un acuerdo por un préstamo del
BID para financiar el programa de Pasos Fronterizos y Corredores de
Integración, que dan a la Argentina fluidez en la salida al
Pacífico y mejores vías terrestres con todos los vecinos
del Mercosur ampliado. Se han logrado avances significativos en el
intercambio comercial con China, el principal socio de Argentina en
el sudeste asiático. En agosto pasado se firmaron con ese país
acuerdos que favorecen el comercio de lácteos y carne aviar
y se abrieron conversaciones para diversificar el intercambio. Con
una visión de futuro, en el Ministerio de Economía,
el de Producción y la Jefatura de Gabinete, estamos trabajando
en tres áreas que tienen influencia directa en el perfil exportador
y mucho potencial de crecimiento en el corto y mediano plazos. Adicionalmente
el presidente presentó el programa Argentec, en el que proponemos
el desarrollo de la industria del software, un sector en el que la
Argentina dispone de un capital humano similar al de los países
desarrollados y que puede alcanzar en dos años exportaciones
no menores a U$S 200 millones, tasas de crecimiento de entre 15 y
20 % anual y crear directa o indirectamente de 10 a 15.000 puestos
de trabajo. El segundo programa es el de desarrollo de la cadena de
valor en el uso de gas como combustible, un área en la que
la Argentina ha logrado una ventaja competitiva muy importante. Hoy
nuestro país es el primer exportador mundial de paquetes llave
en mano de equipamiento para estaciones de servicio, de equipos de
conversión de nafta a gas y de cilindros. Actualmente se exportan
85 millones de dólares por año, pero con un plan estratégico
de cambio en la demanda energética interna y desarrollo exportador
se pueden lograr ventas por U$S 1.000 millones anuales hacia 2007,
más U$S 1.500 millones adicionales por la exportación
de petróleo y derivados que se liberarían en el consumo
interno. El tercer programa se refiere al financiamiento y tiene incidencia
en general en todo el comercio exterior. Estamos trabajando en la
creación de mecanismos no tradicionales de financiamiento,
como los fideicomisos, para apoyar las diversas fases de la producción
y comercialización de bienes, en algunos casos con orientación
específica a los sectores que mencioné antes. Queremos
resolver el problema de la falta de financiamiento provocada por no
haber abandonado el régimen de convertibilidad a tiempo y como
consecuencia de las operaciones de ingeniería que se ensayaron
para sostenerlo pese al evidente descalabro de la economía
real y que han provocado el sobreendeudamiento de la Argentina. La
actual situación le resta fuerza al potencial exportador, por
eso es que además de la necesidad de poner orden en la situación
muy caótica de comienzos de año, y de recuperar la confianza
para fortalecer el sistema financiero, el Gobierno se fijó
como una de las prioridades lograr un acuerdo con el Fondo Monetario
Internacional (FMI) que permita construir mejores relaciones financieras
con el mundo. Eso nos abriría la posibilidad de acceder a programas
de financiación de exportaciones, mediante esquemas de garantías
para depósitos ligados a operaciones de comercialización,
a través de la Corporación Financiera Internacional
o el Banco Interamericano de Dearrollo (BID), que convertirían
las buenas perspectivas en metas reales.
Al ser preguntado por AduanaNews, en cuanto
a ¿Qué opina de la integración con el ALCA y
qué implicancias podría tener para el país?,
el Ministro sostuvo: Las condiciones en el comercio mundial
han variado significativamente y refuerzan los dos espacios en los
que nuestro país tiene conversaciones con los Estados Unidos
en materia comercial: La reunión llamada 4 más 1 –los
países del Mercosur con Estados Unidos–, y la negociación
continental a nivel del ALCA. Una noticia muy importante en ese sentido
es que el 15 de febrero de 2003 los representantes de los 34 países
miembros de esta área comenzarán a negociar la apertura
concreta de los mercados. No son menos significativas las propuestas
de liberalización agrícola de Estados Unidos a la Organización
Mundial del Comercio y el hecho de que el presidente norteamericano
puede ahora negociar este tipo de tratados de libre comercio. En nuestro
país y en el Mercosur, que creemos debe ser la palanca de una
integración activa en estas negociaciones, tenemos la decisión
de avanzar rápida y firmemente en materia de liberalización
comercial en el ámbito del ALCA y de la Organización
Mundial del Comercio, y en otras negociaciones como la de Mercosur
México o con la Unión Europea. La eliminación
de barreras comerciales en el mundo desarrollado abre el camino a
relaciones comerciales más francas y equilibradas y es la mejor
forma de aprovechar el mercado mundial como herramienta para lograr
crecimiento genuino en nuestros países, evitando tener que
recurrir a la asistencia financiera permanente que ayudó en
estos años a profundizar las desigualdades en el desarrollo.
Ante la consulta de AduanaNews, en cuanto a ¿Qué previsiones
existen con respecto a la balanza comercial de 2002?, el Ministro
destacó : Creemos que el resultado va a ser altamente favorable
debido a la fuerte caída en las importaciones, pero con un
nivel de exportaciones que creció pese a la dificultades de
financiamiento; ya en octubre hemos tenido el dato de que el nivel
de exportaciones muestra un 2% de crecimiento en la comparación
interanual. Estamos en un nivel de superávit comercial de U$S
11.000 millones en el período enero - septiembre. Esto está
muy cerca de lo que estimamos en el proyecto de presupuesto al Congreso,
con $43.684 millones de superávit de balanza comercial previsto
para todo el año. Hay un dato que es importante señalar:
además de una recuperación significativa de las ventas,
se han incrementado las dirigidas extra Mercosur, hacia terceros mercados,
entre los cuales se destacan particularmente el Nafta y la Unión
Europea. Esto es importante porque viendo las cifras del año
2000 había déficit comercial en varios sectores con
las distintas regiones del mundo.
En cuanto a ¿Qué sectores productivos
han mejorado o se han reactivado con el tipo de cambio alto?, el Ministro
advirtió, que el cambio de los precios relativos benefició
fundamentalmente a las actividades vinculadas al campo y a las industrias
del complejo agropecuario, además de las ventas de petróleo
y sus derivados, que ya tenían buenos precios internacionales.
La devaluación ha sido beneficiosa para producciones primarias
regionales que hasta entonces estaban prácticamente paralizadas,
como el azúcar, el algodón, las peras y manzanas, los
vinos; u otras producciones que tenían un buen nivel de ventas,
como limones y miel. La devaluación también potenció
otros factores favorables, como la extraordinaria cosecha de soja
de este año, atenuada por una baja en la de girasol. En el
caso de la ganadería incidieron dos factores contradictorios.
Por un lado las buenas perspectivas para la producción de oleaginosas,
fundamentalmente la soja, llevó a muchos productores a destinar
más campos para esa explotación relegando los utilizados
para el ganado; pero el aumento de la cuota Hilton para las ventas
de carne al mercado europeo, logrado a comienzos de año en
una gestión mientras era embajador ante la Unión Europea,
y la recuperación de la condición de país libre
de aftosa fueron muy beneficiosos para este sector. De hecho, la industria
agroalimentaria que es la más exportadora, registró
mejoras significativas en particular en la producción de aceites
y en los frigoríficos, algunos de los cuales volvieron a la
actividad después de años de estar cerrados o trabajando
en muy bajos niveles de producción. En el resto del complejo
industrial se da una situación variada. Por ejemplo, la sustitución
de importaciones ha permitido mejorar la actividad en las textiles,
papel, metalmecánica y metálicas básicas. Mientras
que la industria química se benefició porque por su
capacidad instalada pudo atender una mayor demanda de agroquímicos
en el mercado interno y tener saldos exportables. En general, en términos
de sectores, el 70% de las actividades ha registrado mejoras en los
últimos meses.
Para concluir el Ministro, expresó
a AduanaNews: Los últimos años nos han permitido
a los argentinos algunos aprendizajes, que desde nuestro punto de
vista nos dicen al menos dos cosas. Una es que el tipo de cambio importa
cuando uno habla de estructura productiva y de exportaciones en un
país, e importa por lo menos de dos maneras. Si la moneda nacional
está fuertemente sobrevaluada no hay ningún cambio estructural
lo suficientemente rápido y fuerte como para compensar la pérdida
de competitividad. En otros términos, el desfasaje cambiario
se come los aumentos de productividad y va sesgando el comercio hacia
un grupo reducido de bienes en los que las ventajas comparativas y
competitivas son fuertes para compensar el desajuste cambiario. En
el otro extremo, si la moneda nacional está fuertemente subvaluada,
como sucede actualmente, hay una transferencia al exterior de parte
de la rentabilidad con la baja de precios en dólares o en otras
monedas duras, y hay una desatención de la productividad. En
otras palabras, la subvaluación del peso falsea el grado de
competitividad de la economía. La segunda constatación
que creo que puede hacerse es que el tipo de cambio no es todo. Y
basta en ese sentido mirar nuestra realidad para advertir el enorme
peso negativo que tiene sobre la actividad exportadora la interrupción
del financiamiento que vivimos actualmente y el efecto no menos negativo
que surge de la debilidad del mercado interno que nos viene azotando
desde 1995. Un mercado interno fuerte, exigente y hasta en alguna
medida, diría, sofisticado, es una base fundamental para que
un país tenga una política exportadora activa y exitosa.
El actual plan económico intenta dar respuesta a estas constataciones
para aprovechar las buenas perspectivas por la salida de la convertibilidad,
con algunas definiciones centrales que orientan la acción.
Una vez superada la sobrerreacción inicial en materia cambiaria,
nuestro patrón de referencia deberá ser la evolución
ponderada de la competitividad y de las productividades relativas
de nuestros socios comerciales y no una sola moneda y, menos aún,
aquella que tiende a valorizarse. En el plano interno, serán
muy importantes los consensos que se pueden alcanzar entre los diferentes
sectores y esto es parte del espíritu y del diseño del
Plan Estratégico Productivo Nacional, que plantea la formación
de comités consultivos para asociar al Estado y al sector privado
en torno a fines comunes, como ya ocurre y con muy buenos resultados
en la industria de la construcción. Se integran así
a la estrategia exportadora las potencialidades y necesidades de cada
sector de actividad y de cada región del país. Esto
último con la consecuente mejora en la posición de provincias
que tienen un muy bajo volumen de ventas al exterior –como Formosa,
Santiago del Estero, Jujuy, Corrientes o La Pampa– o el equilibrio
en la relación entre ventas y producto bruto provincial en
casos en los que las exportaciones son poco relevantes –como en Formosa,
Corrientes, Jujuy o San Juan–. Provincias que además de ser
afectadas por crisis de precios como el de la fibra de algodón
en la segunda mitad de los 90, deben vivir de la asistencia nacional,
por mérito de este desarrollo irracional que alcanzó
la Argentina, sin resolver nunca los profundos déficits económicos
y sociales. Pero los argentinos no sólo debemos aprender de
los errores; también hay aciertos que es necesario tener en
cuenta para dar continuidad a las visiones estratégicas fundamentales
para lograr el desarrollo. Un ejemplo es el acuerdo con Brasil de
1986, hoy ampliado al Mercosur, que fue una pieza clave para la creación
de un mercado interno ampliado que permite la búsqueda de una
inserción activa en el comercio mundial. Otro fue la decisión
de Juan Domingo Perón, en 1974, de impulsar la soja en la producción
agropecuaria nacional. Durante toda la década del 90 este cultivo
permitió aprovechar las mejores condiciones técnicas
y climáticas de la Argentina y una rentabilidad superior respecto
de las demás alternativas. Hoy encabeza la producción
de oleaginosas - el 88% del volumen producido en campaña 2001
- 2002 -, y representa el 44,4 % de la producción total de
cereales y oleaginosas del país.
AduanaNews
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